Willy Chirino: El guajiro que encontró su sonido entre dos orillas

Llegó a los 14 años con una guitarra y la cabeza llena de ritmos. Sesenta años después, sigue siendo la voz de los cubanos de aquí y de allá.

Cuando Willy Chirino era niño en Consolación del Sur, Pinar del Río, su primera escuela musical fue la calle. En la panadería del barrio, los empleados —rumberos de corazón— sacaban melodías de las cajas de pan vacías. Willy aprendió a llevar el ritmo en sartenes, latas, en cualquier superficie que sonara. Nadie en su familia era músico, pero la música lo encontró a él.

Nació el 5 de abril de 1947 y a los 14 años se montó en un avión rumbo a Miami con una maleta y una guitarra. Llegó sin saber inglés, pero con las ideas claras: quería hacer música.

Los primeros acordes

En 1962, con sus compañeros de secundaria, formó The Whailers, su primera banda de rock. Poco después se fue a Nueva York, donde trabajó con Tito Puente y Julio Gutiérrez. Pero el frío no era lo suyo. Regresó a Miami y nunca más se fue.

En 1974 grabó su primer disco: One Man Alone. La historia es tan loca como real: no tenía banda, ni productor, ni disquera. Así que tocó todos los instrumentos él mismo. Bajo, guitarra, teclados, percusión, voz. Todo.

Ese álbum llamó la atención de Álvarez Guedes, el legendario humorista cubano, y la carrera de Willy despegó como cohete.

El Sonido de Miami: una mezcla sin receta

Lo que hoy llamamos Sonido de Miami no fue un plan de marketing. Salió natural: músicos cubanos que crecieron escuchando a Los Beatles y a Los Van Van, a Motown y a la Sonora Matancera. Willy fue uno de sus arquitectos principales.

  • "Soy Guajiro" es su declaración de identidad: soy campesino de Pinar del Río, pero vivo en Miami; no tengo que elegir.

  • "Oxígeno" (1991) se convirtió en un fenómeno silencioso. En Cuba, donde no había distribución oficial, la gente pasaba el casete de mano en mano.

  • "La Jinetera" retrató con humor y ritmo un pedazo de la realidad cubana de los 90.

  • "Mister Don't Touch the Banana" es pura fiesta: la banana es de Changó, y con esas cosas no se juega.

Reconocimientos con sabor a barrio

Willy ha acumulado premios, pero los que más quiere son los que huelen a calle:

  • Rey del Carnaval de Miami (1993).

  • Una calle con su nombre: Willy Chirino Way en el noroeste de Miami.

  • Premio Billboard Espíritu de la Esperanza (1998) por su labor comunitaria.

  • Grammy al Mejor Álbum de Salsa/Merengue por Son del Alma (2006).

  • Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical (2014), el reconocimiento a toda una vida.

El músico de los mil instrumentos

A sus 78 años, Willy sigue activo. Ha grabado más de cuarenta discos en cinco décadas. En 2011 cumplió un sueño: "My Beatles Heart", un disco homenaje a la banda de Liverpool. Sony revisó cada versión con lupa —eran canciones sagradas— y Willy pasó la prueba.

Ha compuesto más de cien canciones. Las han grabado Celia Cruz, Óscar D'León, Raphael, Ricardo Montaner, los Gipsy Kings y muchos más. Su tema "Soy" fue versionado por los Gipsy Kings y vendió más de cuatro millones de copias.

También compuso las cortinas musicales de tres telenovelas que marcaron a toda una generación: "La Zulianita""Pobre Diabla" y "Laura Virginia".

Legado: un guajiro entre dos orillas

Willy Chirino no es solo un músico. Es, como dicen los que saben, "la figura musical principal del exilio cubano, además de Celia Cruz”.

Sus canciones han acompañado a varias generaciones de cubanos dispersos por el mundo como celebración de lo que se lleva dentro.

A los 78, Willy sigue subiéndose a los escenarios. Y cuando lo hace, sin necesidad de abrir la boca, la gente empieza a cantar sus canciones. Se las saben de memoria en Miami y en Cuba, en Madrid y en Nueva York.

Porque algunas músicas no necesitan pasaporte.

¿Y tú?

¿Cuál es tu canción favorita de Willy Chirino? ¿Creciste escuchando Oxígeno en casa, bailaste Soy Guajiro en una fiesta familiar?

La música de Willy también se construye con las historias de quienes la escuchan.


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